Blind date ventajosa

Hace ocho días fui a unos quince años. (Sí la gente en en los años 2000 sigue gastando dinero en este tipo de fiestas). No era un buen día. El tintorero desapareció con mi vestido y tuve que usar uno de emergencia, lindo sí, pero apretado. Además la colitis se manifestó y mi estrés se proyectó como un dolor de cabeza. Por si no fuera suficiente, la fiesta era del tipo familiar (de otra forma nunca recibiría una invitación a XV años). Decidí no llevar acompañante (como en la mayoría de los casos) pues tengo tres hermanas, un chorro de primos, primas, tías (chismosas en su mayoría). Así que no le veo el caso a someter a un inocente a semejante tortura. Entre los analgésicos y la colitis (y sobretodo a que una semana antes me había puesto una borracherra monumental con cruda de 3 días incluida) decidí no ingerir bebidas alcohólicas. Así que sin más apoyos, puse a prueba mi capacidad de adaptarme al entorno y sobretodo de pasármela bien.
Una vez que hube viboreado todos los vestidos presentes, me puse a bailar (poco, porque no había entrenado con esos tacones de 12cms.). Seduje a la cámara (o sea hice caras quesque sexys cada vez que tenía al camarógrafo enfrente), monté coreografías nuevas y grité como una grouppie frente al escenario cuando aparecieron los ahora tradicionales timbiriches de todas las fiestas convencionales, esas que tienen conjuntos que regalan sombreros. ¡Ah! Por supuesto también me dediqué a recolectar souvenirs del grupillo ese. Para rematar di lecciones del “pasito duranguense” que, dicho sea de paso, ya domino. Todo eso porque sabía que en una fiesta de esa índole jamás habría “prospectos”, y como estaba rodeada de familia, me di el lujo de hacer el ridículo en mis cinco sentidos. ¡Es tan divertido acordarse de todo!
En fin, al día siguiente, recibí una llamada de la tía organizadora. Resulta que entre sus invitados, hubo uno que me vio toda la noche y se me lo ligué. (Ay como puede pasar eso).Total, que ahora me prepararo para recibir la llamada de un desconocido para mí, que me vio en uno de mis momentos más bizarros. ¿Será que me pasará como a Bridget Jones, que la blind date organizada por su mamá resultó en ser el amor de su vida? Quizá no me hable nunca o cuando lo haga, como siempre me pasa, no escuche el celular o esté suspendido… Fuuuuucckkkk!!! Mi teléfono está suspendido, ¡otra vez se me olvidó pagarlo! Corro al banco, ¡adiós!

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