Jugo verde, nos volvemos a encontrar

Esta semana tocó tomar jugo verde diario en el desayuno. Alguna vez recuerdo que mi mamá me preparó uno pero sentir la baba del nopal viajando por mi paladar me provocó más arcadas que el olor a vomitada de la papaya. Así que me rendí. 

Pero la nueva Piti, tiene una actitud más flexible ante esta dieta, donde los alimentos están incluidos por algo y no se verán los resultados si no intento tener algo de constancia y docilidad. 

El primer día me tardé media hora en lograr la consistencia lo menos grumosa y babosa posible, pero cada día me fui tardando menos y el verdadero logro fue llegar a la textura uniforme del jugo. El primer día me quedó como gaspacho, el sexto hasta parecía de esos que vienen embotellados. 

Mi proceso era: poner la media taza de jugo de toronja en la licuadora, picar el nopal, agregarlo a la licuadora y dejarlo licuando en la mínima velocidad mientras picaba el apio y luego la piña. Agregar un poco de cilantro y entonces sí, PRRRRRR, máxima velocidad y sonido de “estamos por lanzar un cohete a la luna”, durante dos minutos y listo, licuado licuado. ¡Yum! Pa dentro sin pensarlo y sin dejar que se asiente nada. 

El poder astringente en mi estómago, se sentía como si en vez de jugo me estuviera tomando dos cucharadas de jabón cortagrasa. Sí sentí una limpieza a fondo, pero la báscula se nos reveló y me regaló 200 gramos más. Bu.

Peso actual: 62.8
Peso por perder: 9.8

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