Hoy en: críticos de cine que se azotan

BLENDEDA esta oficina siempre llegan sorpresas impredecibles, hoy llegó una dotación de galletas Emperador que hacen imposible la permanencia impoluta de la dieta. Y así, café y galleta chopeada en mano, me enfrenté a la crítica del New Yorker (que más bien parece escrita por una directioner enardecida) a la nueva película de mi ídola oaxaqueña Drew Barrymore y Adam Sandler, Blended (en México la bautizaron como Luna de miel en familia, para hacerle la vida imposible al diseñador, creo). Conforme la fui leyendo caí en cuenta de que, seguramente en el pasado, Adam o Drew ofendieron dramáticamente al autor, pues en cada párrafo menciona lo ofendido e insultante que encontró la película y la verdad es que creo que no es para tanto. En uno de los sucesos afortunados de este trabajo, la semana pasada justamente, fui al junket de esta película, con el profesionalísimo objetivo de ver a mi ídola recién parida y comprobar que es humana y que se incha como todas las mujeres del mundo.

La premisa de la película, en voz de su productor y protagonista, Adam Sandler es: hoy en día es muy común encontrarse con familias reconstruidas -eso es lo que significa blended– donde dos padres divorciados se conocen, se enamoran y “Qué mejor manera de celebrarlo y de integrar a la familia que con un fabuloso viaje a África”. Y eso fue lo que yo percibí de manera general. Los personajes de Adam y Drew, por cuestiones del destino -y de los guiones malhechos-  terminan llevando a sus hijos de vacaciones de verano a África. A un resort enorme donde tienen un sinfín de actividades planeadas y diseñadas específicamente para familias reconstruidas. Ahí, la situación empuja a que este par, acabe, obviamente enamorándose. Adam es viudo, tiene tres hijas y como típico buga genérico, las viste y peina como niños, con la ropa deportiva de la tienda en la que trabaja, mientras que Drew es una madre obsesiva y sobreprotectora con dos hijos destructores, hiperactivos y uno de ellos en el despertar de su sexualidad. Todo este viaje sucede en medio de clichés y estereotipos, del estilo: vamos a México a escuchar mariiawchi, tomar margariras y de fiewsta. Pero sinceramente, el primero que no haya estereotipado que tire la primera piedra. Hay gags que sí hacen reír, personajes plasticosos, típicos de películas de Sandler que terminan por ser parte del decorado y que te sacan una que otra sonrisa y escenas tiernas y románticas, que en lo personal, sentí que funcionaban.

La película se estrena en México hasta junio (27/06). ¿Cómo le irá en taquilla? Nadie lo sabe. Yo solo sé que si la ven mis papás, pasarán una divertida tarde de domingo y ya.

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