El secreto

Siempre he creído que tengo poderes.

Al menos el poder de pedir una cosa y que se cumpla. Primero pensaba que era porque tenía unos papás maravillosos que me cumplían todos mis caprichos, pero conforme ha avanzado la vida y he dependido menos de su provisión, me he dado cuenta que en gran parte es porque el universo, Dios o la vida me ponen al alcance las cosas que deseo con el corazón.

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Por ejemplo Nueva York, durante algunos años, cada vez que sentía ganas de ir, se aparecía una oportunidad, ya sea por trabajo o por ofertas, gracias a las que lograba pisar esa ciudad que tanto amo.

Así me pasó con Japón, Maili (mi gatita) y más recientemente con un libro.

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Cambié de giro laboral y me angustiaba mucho no saber tanto de la nueva industria a la que me uní. Entonces pensé: “seamos autodidactas”.

Y como mi forma de aprender, debido a mi generación X, es mediante libros; busqué en iBooks y Kindle algo que pudiera ayudar. Y fue así como llegué a The Song Machine: Inside the Hit Factory que salió el año pasado, escrito por John Seabrook, un periodista de la revista The New Yorker, donde describe los últimos 30 años de la música pop. Cómo surgieron esos hits y esos fenómenos musicales así como muchos, muchos datos que estoy tratando de aprenderme como si me fueran a hacer un examen de ese libro.

Apenas llevo el 30% leído y ya siento como si me hubieran dado una clase de la industria musical. Cada vez que lo abro o lo escucho (el audiolibro está incre porque el locutor tararea las canciones) me da emoción por lo que voy a aprender hoy.

El universo me quiere y yo a él.

Llorar sin control

Así como reír sin control. Hacer algo sin control y solo sentirlo y contemplarlo y volverlo a sentir. Luego uno se vuelve fan de la música por eso, porque las canciones, ciertas canciones, tienen el poder de hacerte viajar en el tiempo, de hacer vídeos mentales que resumen los buenos momentos que pasaron y llorar por ellos a modo de brindar por ellos, porque pasaron, porque nunca volverán y porque siempre vivirán en el corazón.

Hoy vimos a un dueto pop folk jalisquillo en El foro del tejedor, y principalmente fuimos porque son los autores de nuestra canción y porque tienen otras tres que también podríamos secuestrar para nuestro placer cursi. Se llaman Espumas y terciopelo, como homenaje a la canción Amarraditos de Tin Tan. Al final cantaron Bonita y el video que transmitió mi mente, me hizo llorar sin control.

Esta es nuestra canción:

Y esta es la otra que nos podríamos secuestrar:


El cover de Bonita:

Y el cover de Amarraditos:

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Débil e inconstante

Yo creo que la razón de mi no éxito en el internet es mi falta de constancia. Si tan solo me hiciera el hábito de, todos los días, pasar por aquí y soltar alguno que otro chistorete de esos que se me ocurren cuando veo gente en la calle, pues ahora mismo estaría cerrando tratos para la publicación de mis chick-lits y negociando con el productor de Hollywood que quisiera manosear mi historia. Pero la realidad es que estoy aquí, con mi gato en el regazo (digo gato, porque gata suena gacho) escribiendo en silencio, esperando el pedido del supermercado a domicilio porque, aunque la entrega cuesta 34 pesos, si voy yo al súper, gasto 200 más, soy débil. Débil e inconstante.

Hace dos semanas un sabio amigo, gurú del mundo corporate, me decía que capitalizara este cambio sustancial que tendrá mi vida profesional, que hiciera un inventario de skills y definiera qué rumbo quería que tomara mi carrera, me dijo (y eso también lo he pensado) que era esta la oportunidad perfecta para empezar de cero algo en lo que ya tenía ganas de intentar pero no me había atrevido. Así que me dio la receta que me han dado el 90% de las personas a quienes les he contado del suceso: que me pusiera a pensar.

Y de tanto pensar y pensar ya me dueeele la garganta, como cantaban la  Guayaba y la Tostada en Las mañanitas alternativas de Pedro Infante. Y literal me duele la garanta, y el pecho, y la nariz, y los oídos… Me dio un gripón como nunca había sentido (welcome to the 30s) y me dormí tres días. Así. Bien padre.

Entonces sigo sin pensar y hasta ahora solo llevo dos características de mi inventario y son: débil e inconstante. Seguiremos en la pensadera.

Here comes the fan time

(Léase en tonada Here comes the night time de Arcade Fire)

El 2007 fue un gran año para mí. Entre otras cosas me mandaron a cubrir un festival de música que empezaba a hypearse en Indio, California. Un año antes había escuchado de él y me había quedado con las ganas por exceso de presupuesto (chiste godín). Pero en 2007, año donde varios sueños se hicieron realidad, me tocó ir. ¡Y fue mágico! Durante dos semanas tuve la sensación de estar enamorada… de Coachella. Aquella vez, antes de los Red Hot Chilli Peppers, tocaba un grupo del que había escuchado un par de canciones que me gustaban. A los 10 minutos de concierto, caí en cuenta de que estaba viviendo algo increíble. Era Arcade Fire y su Keep the Car Running me aceleró el pulso. Esa vez regresé pensando que estaba en el top 5 de presentaciones. Luego, en mi efecto postCoachella, leí varias reseñas y una de ellas estaba escrita por el director de musicalización de Grey’s Anatomy (hey, era 2007 y era cool ver Grey’s) en donde afirmaba que Arcade Fire había sido uno de los mejores actos de ese año. No podía ser el mejor porque fue la reunión de Rage Against the Machine y nada podía ganarle a 65mil personas zarandeando el desierto con sus brincos. Años después los volví a ver en México con The Suburbs y luego con Reflektor. Los vi en el Vive Latino y sí, estuvo padre, peeeeero en Coachella, ¡santo dios!

Primero, un señor me cedió su lugar pegado a una bardita de las que usan para que no se amotine toda la gente hasta adelante. Dicha bardita tenía una banquita a 50 cm del piso. Así que esperé cómodamente sentada a que empezara el show. La bardita en realidad hacía una esquina con el pasillo central y la consola de audio. En esa T que se formaba, estaba parado Jared Leto. Vi el 90% del show incada en la bardita que me colocaba a la misma altura del señor alto de adelante, por lo que vi casi todo. Cuando Regine cantó Sprawl II en medio, lo hizo en medio de esa T por lo que la vi cerquísima y en las últimas dos canciones, me subí a la barda y vi todo de todo. Y lo mejor, cuando se bajaron a tocar con Preservation Hall Jazz Band, los vi enfrente. Esas que parecen tonteras fueron sumando emoción, emoción que a tres semanas no he olvidado y que cada que alguien menciona algo de ese momento, corro a leerlo. Y por eso mejor escribí mi versión. Todo se lo debemos a este post de @ElHyp3.

Si tienen tiempo vean la presentación de 2007

Y si tienen más, algo de 2014: