Ay ansiedad, ya me volviste a dar

Últimamente no sé qué quiero, solo sé que quiero algo que no tengo.

Continue reading →

¿Me dejas hablar?

O como yo le llamo: cosas que aprendí de escuchar discutir a la gente.

Continue reading →

El secreto

Siempre he creído que tengo poderes.

Al menos el poder de pedir una cosa y que se cumpla. Primero pensaba que era porque tenía unos papás maravillosos que me cumplían todos mis caprichos, pero conforme ha avanzado la vida y he dependido menos de su provisión, me he dado cuenta que en gran parte es porque el universo, Dios o la vida me ponen al alcance las cosas que deseo con el corazón.

IMG_0278

Por ejemplo Nueva York, durante algunos años, cada vez que sentía ganas de ir, se aparecía una oportunidad, ya sea por trabajo o por ofertas, gracias a las que lograba pisar esa ciudad que tanto amo.

Así me pasó con Japón, Maili (mi gatita) y más recientemente con un libro.

IMG_9032

Cambié de giro laboral y me angustiaba mucho no saber tanto de la nueva industria a la que me uní. Entonces pensé: “seamos autodidactas”.

Y como mi forma de aprender, debido a mi generación X, es mediante libros; busqué en iBooks y Kindle algo que pudiera ayudar. Y fue así como llegué a The Song Machine: Inside the Hit Factory que salió el año pasado, escrito por John Seabrook, un periodista de la revista The New Yorker, donde describe los últimos 30 años de la música pop. Cómo surgieron esos hits y esos fenómenos musicales así como muchos, muchos datos que estoy tratando de aprenderme como si me fueran a hacer un examen de ese libro.

Apenas llevo el 30% leído y ya siento como si me hubieran dado una clase de la industria musical. Cada vez que lo abro o lo escucho (el audiolibro está incre porque el locutor tararea las canciones) me da emoción por lo que voy a aprender hoy.

El universo me quiere y yo a él.

¿Por qué tenía writers block?

Hace unos años, en una situación bastante desafiante de mi vida, leí una novela a Nicholas Sparks (próximamente un post de por qué siempre que leo o veo algo de él, me enojo) en donde el personaje principal era un escritor que se encontraba atravesando un periodo de bloqueo creativo y en el afán por recuperar la inspiración, se iba a un pueblo, lejos de las distracciones de Nueva York. Luego en en ese pueblo, sucedía la historia… romántica, obviamente.
El libro se llama At first sight y próximamente podrán verlo en su cine más cercano.
Todo este rollo, es para ilustrar que yo pasé por un año igual.
No es que no hayan pasado cosas en mi vida, pero es que pasaba 12 horas al día, publicando notas y al final, terminaba como naranja pasada por un extractor profesional.
Y para ser honestos, la mayoría de las cosas sobre las que filosofaba era sobre todo lo que estaba mal de mi centro laboral y poco sobre lo que estaba mal en mi centro personal, ja.
A veces se nos va la onda y el tiempo, pensando y quejándonos mentalmente en todo lo que se podría corregir y nos queda muy poco para corregir. Bien listos.

Hashtag team

El problema es que siempre queremos apoyar una cosa y condenar la otra. O sea que si una está bien, la otra forzosamente tiene que estar mal. Y quizá ese ha sido el origen de tantos problemas políticos, religiosos y hasta maritales.
Siempre queremos tener la razón.
Pensémoslo así. La mayoría de las veces que nos enojamos es porque asumimos que el otro está actuando con el mero propósito de hacernos daño, y rara vez nos damos el tiempo de contemplar la realidad desde su perspectiva.
Ni todos los musulmames son villanos y definitivamente no todos los cristianos son buenos.
No es que una religión o un sistema de gobierno esté mal y el otro bien. No es que por solidarizarme o empatizar con una situación, me esté olvidando de la otra.
Es simplemente tratar de ver el asunto desde los ojos del otro. Éste es para mí, siempre, el reto más grande.

Cosas que perdí con el trabajo

Como la mayoría ya se habrá enterado, hace dos semanas perdí mi empleo. Era editora de una revista juvenil pero por motivos extraños de los hombres de negocios, los dueños prefirieron llevarse su dinero a un mercado donde no impera el “al ratito” y el “al fin que nadie se fija” y 25 personas nos fuimos con nuestras cajitas a nuestras casas.

Fueron meses de incertidumbre, de conjeturas, expectativas, desgaste y de mucha, mucha ansiedad.

Hoy dos semanas después, puedo listar las cosas que se me fueron junto con lo que parecía ser, el trabajo de mis sueños.

Lo primero que noté fue que desapareció mi necesidad de chocolate diario. Todos los días, a eso de las cinco de la tarde, necesitaba un café y un chocolate, hoy hay días que ni siquiera me acuerdo del café.

Además me siento a desayunar o comer, sin acompañarlo de mails, llamadas o “mientras comes te cuento y me respondes”; entonces ahora me entero cuando ya estoy satisfecha y he notado que mis porciones son más pequeñas. No me tengo que terminar todo lo que tengo en el tupper ni lo hago con prisas porque tengo que salir corriendo a resolver un pendiente dentro de la hora de comida. Un día me di cuenta que con una generosa sopa de verduras tuve energía para toda la tarde y espacio para un postrecito. Fue lo máximo.

Ya no me interesa estar pegada a las redes sociales, aunque debería porque todavía tengo otras responsabilidades. Ayer me di cuenta de que pasaron más de 24 horas sin que me enterara que Miley Cyrus se dio de nalgadas con la bandera y que fue un escándalo en el internet. Se me había olvidado lo que era tener la ventana permanentemente abierta con todas las notificaciones activas y el estrés por “ganar” la nota.

Obviamente el sunday blues se esfumó, y la ansiedad de los viernes por salir corriendo a cachar los últimos rayos de sol, también.

Llevo dos semanas viviendo lo opuesto a una rutina. Me acuerdo que había logrado el hábito de escribir todos los pendientes antes de salir de la oficina y revisarlos la mañana siguiente para darle un orden a mi día. He intentado hacer eso en el nuevo escenario y siempre termino haciendo una cosa de las que no estaba en esa lista. ¿Será eso bueno o malo?, el tiempo lo dirá.

Estoy consciente de que pronto debo regresar a la rutina laboral pero aún no decido en qué escenario. Estar en mi casa, me ha liberado del remordimiento de: ¿para qué tengo mascotas si casi ni las veo? O, mi casa puede estar hecha un tiradero al fin que solo llego a cenar y dormir. O, solo tengo dos horas para ver una serie al día y ¡hay tanto por ver! Creo que he visto menos tele que cuando trabajaba y eso seguramente se debe a que ya no necesito, “descomprimir” mi cerebro al regresar de la oficina.

También ha sido muy bonito encontrar un estudio de yoga cerca de casa al que puedo ir en el horario que me acomode, entonces he dejado de pensar que la disciplina es hacer las cosas siempre a la misma hora y en el mismo lugar y ahora solo consiste en asignarle un espacio diario que ahora sí resulta relajante y espontáneo.

Siento que llevo 15 días haciendo una limpieza profunda, no solo en mi casa, sino en mi persona. Estoy revisando y depurando esas cosas que sí me gustan y me dan felicidad, y a las que por mera cuestión de supervivencia les busqué el lado amable y las agregué a mi vida para hacerla un poco más entretenida. Hoy ya no las necesito, y así como las veo aparecer, las dejo pasar, como si fuera un vagón que llega muy lleno y mejor esperas el siguiente.

Así que creo que hasta ahora el saldo ha sido que perder es ganar. Ya veremos.

Se habla inglés

gq-anglicismos-webÚltimamente tengo mucho conflicto con el uso de palabras en inglés que tienen su equivalente en español. Ok, start up, lo acepto, pero… ¿founder? ¿Por qué no puede ser fundador? ¿Meet up no es junta o reunión? Y la lista crece y crece.

Luego también están las palabras mal traducidas pero que si las usas suenas profesional cool, y pues mejor pertenecer que respetar el idioma porque PRIORIDADES. Maxwell nos marcó para la eternidad.

Se considerará esto como señal de que me estoy haciendo mayor y que ya no se me marea tan fácil con falsos conocimientos ni pretensiones. Espero.

El cartoncito que inspiró este post es de modernadepueblo.com una española que considero la Jane Austen ilustrada de nuestra época pues se burla de las cosas que vamos adaptando muy a pesar de nuestras propias personalidades.

Opinión villamelona de futbol parte 2

Germany team

En la primera ronda de eliminatorias, obviamente publiqué mi opinión del partido de México contra Brasil y por qué un empate que pareció un logro. Hoy, a semana y media de lamerme las heridas producidas por la derrota ante la quesque máquina de destrucción holandesa, quiero plasmar mis sentires respecto al partido de Alemania vs. Brasil.

Razones por las que le voy a un equipo que está en otro continente:

  1. Porque tienen mejor actitud ganadora, dicho de otro modo, saben ganar con dignidad, así como gran parte de los mexicanos odian a los americanistas que nada más ganan tantito y se sienten en la posición de humillar a todos los demás, así percibo a los brasileños, e incluso a nosotros, los mexicans. Un ejemplo: la forma de celebrar los goles. Los brasileños, mexicanos y no digamos Cristiano Ronaldo, aprovechamos la ocasión para recordarle a la competencia que somos más cabrones, ¿qué hacían los alemanitos? Se abrazaban y sonreían. Nada de: ahí les va la $%·$ pu%$ o cosas así.
  2. Llevo siete años trabajando bajo el yugo alemán y sus lecciones de disciplina y trabajo en serio y compromiso con la calidad me han hecho admirarlos y una que otra vez, desesperarme con el easy going del mexicano al ahí-se-va. En serio, ya ni me da risa “el ingenio del mexicano”. Luego digo: mejor seamos menos “ingeniosos” y más bien hechos. Y la organización, disciplina y profesionalismo no está peleada con la creatividad, ¡al contrario! Un ejemplo: en Alemania, todas las revistas reportan la venta real de ejemplares de cada una de sus ediciones. En México nunca se encuentran números oficiales y solo se entera uno de puros números inflados que nos hacen vivir en una burbuja de ilusión y divez que no le hacen bien a nadie (la verdad). Entonces era muy divertido tener que conseguir por abajo del agua esas cifras para poder armar los exceles y power points que los alemanes aman y que tienen la maestría de resumir en un slide el trabajo de un año. (Me enamoré de eso).
  3. Si van a jugar, van a buscar ganar. Y si pueden ganar, lo van a hacer y si pueden meter goles, los van a meter. Y si pueden vender más revistas porque hay más personas en el mercado, las van a vender.
  4. Hace como cuatro años fui a mi primer Editor Summit a Alemania, en donde el editor en jefe nos lo dijo claro: KILL THE COMPETITOR. Y nos explicaba diversas formas de enfrentar a la competencia y desarmarla, él decía que la piedad es un sentimiento que no existe en la competencia y que si puedes ganar y quedarte con su pedazo, lo hagas porque para eso estás ahí.

Entonces al ver a los alemanitos meter cuantos goles pudieron y sobre todo, ver al portero alemán enojarse cuando le metieron el gol por una distracción del equipo, (siendo que llevaban siete de diferencia), hasta sentí un poquito de emoción. Además creo que cometieron como tres faltas en todo el partido, mientras los brasileños salían a hacer su show de tirarse y dar pataditas por aquí y por allá; ellos cool, ganando elegante y profesionalmente. También sentí un poquito de orgullo. Porque aunque soy más mexicana que los nopales y por más que le escarbe en el pasado turbio de mis abuelos, pues no, no llevo ni una gota teutona en la sangre; solo me queda todo el conocimiento y filosofía que les he aprendido y que espero me dejen marcada para toda mi vida profesional.

(Por cierto, tampoco digo que toooodos los mexicanos seamos mal hechos y fantoches, porque hay gente superprofesional, preparada, inteligente y demás. Ora sí que al que le quede el saco…)

Esto puso un colega alemán en FB respecto a su selección. Y es cierto.

Esto puso un colega alemán en FB respecto a su selección. Y es cierto.

Expectativa vs realidad, versión: mi pelo

Expectativa vs realidad

Expectativa vs realidad

De eso que le llevas la foto a tu tuzador de cabecera con unas altas expectativas acerca de tu cabellera (y la vida y las personas que te rodean), y sales de ahí creyendo que todo es posible y que el cielo es el límite, y al otro día amaneces y: ¡hola realidad, te extrañaba!

Lo que te choca te checa

Cada vez que llegaba a la terapia a desahogarme de algo que me molestaba de alguien más, la conclusión era: lo que te choca, te checa. O sea, esas cosas que no soportas es porque quizá es un reflejo de lo que no te gusta de tu propia personalidad.

Así que en una de esas y soy una intensa sabelotodo o que cree que sabe muchas cosas y nomás anda diciendo (y blogueando) burradas como Olivia Pope.

Olivia Pope es el personaje principal de Scandal, serie con la que me he enajenado como no lo había hecho desde Cuna de lobos. Y grito y hablo con la tele, como cuando me gustaban las telenovelas.  ¿Por?

0aa60dc1f038974259b7f425ce00efc2

Procedo a contar de manera general la trama, si ustedes consideran spoiler a enterarse qué pasa en el primer capítulo, pues nos vemos en el siguiente post. 

Olivia Pope dirige una agencia que maneja las crisis de imagen pública, entonces si a un diputado lo cachan en el teibol, ella será quien limpie su imagen y termine demostrando que estaba ahí, en mero ejercicio de su labor como servidor público. ¿Cómo? Pues con un equipo de gladiadores, gente con turbio pasado en deuda con Olivia, dipuestos a hackear hasta al mismísimo FBI con tal de lograr la plena satisfacción del cliente en turno. Uno de esos clientes es La Casa Blanca. El meollo del asunto es que ¡Olivia tiene queveres con el presidente! Quien obviamente está casado y con hijos, como típico modelo a seguir de la sociedad.

Hasta aquí la trama suena bastante básica y como que no dan muchas ganas de sentarse a verla, pero conforme avanzan los capítulos, especialmente hasta la segunda temporada, todos esos cabos sueltos que vemos en la primera, cuajan y acaba siendo un enredo político-amoroso que uno no puede dejar de ver, como en las épocas doradas de las telenovelas, con momentos del tipo: “¡Ya le dijo!”.

Es como un Boss o House of Cards (que no he terminado de ver) con drama, romance y escenas de pasión (mesurada para no perder el PG13).

Las cosas que me gustan y las que me chocan de Scandal:

Me gusta:

  • Jake -Hottie- Ballard
  • La mente retorcida y maquiavélica de Cyrus Beene
  • Cuando ponen en su lugar a Olivia Pope
  • Mellie, porque decidió por lo que apostaba y sacrificaba desde el principio y se mantiene fiel a eso. #TeamMellie
  • La pareja de Cyrus y James
  • La rareza de Huck (aunque a veces digo: tampoco exageres, mano)
  • Que maten sin piedad a todo lo que les estorba
  • Me da mucha risa que a veces en cinco minutos resuelven problemones que involucran a alguien viajando a otro estado y toda la cosa.
  • Los abrigos de Olivia Pope
  • Los intentos en la tercera temporada por ocultar el evidente embarazo de Kerry Washington.

 

Me choca:

  • La quesque intensidad y rectitud de Olivia Pope
  • Y como Comand es todo lo que es Olivia Pope multiplicado por dos, también me choca él
  • Que veamos una situación de infidelidad como algo romántico e inspirador
  • Cuando se arrancan a hablar rápido para demostrar que son muy intensos o muy inteligentes
  • Cuando peinan a Mellie que parece merengue

 

Como sea, cuento los días para la cuarta temporada. La tercera- que lleva un mes en Netflix- se estrena el 23 de julio a las 9pm por Canal Sony.

 

Y una foto de Jake Ballard porque es mi blog y aquí mando yo.

Scandal-ABC-image-scandal-abc-36279872-446-595