Top 10 basic reading bitch

Quizá el título no tiene mucho sentido pero significa que si alguien llega y me dice: “mira Lucy, la verdad es que he enfocado mi esparcimiento en las novelas del dos y no he leído más que lo que me dejaron leer en la secu”, yo le daría esta lista de lo que para mí, son los 10 libros básicos para la mujercita de hoy. (Y si no han leído Mujercitas, pues empiecen por ahí).

1. Tokio Blues de Haruki Murakami

Pocos logran retratar la soledad y el anhelo de una relación como lo hace este señor en este libro ya medio choteado por el lector de pose. Pero vale la pena, sin que lo sepan las redes sociales, leerlo, disfrutarlo y viajar tantito a Japón con él. Algunas consecuencias será: querer escuchar Jazz, a The Beatles, comer ramen y viajar en tren.

2. Yes! Please, de Amy Poehler

Es la inspiración perfecta para recordar ese viejo cliché que funciona y que nos recuerda que la meta máxima es vivir de hacer realidad nuestro sueño. Y que no importa si somos chaparras, gordas y no parecemos Kate Upton, los sueños están ahí disponibles para todas. Posibles consecuencias: reír a carcajadas y querer renunciar a ese trabajo monótono y explotador.

3. Orgullo y prejuicio de Jane Austen

Solo es poooor si acaso no lo han leído para que no crean que Stephenie Meyer o E.L James son genios de la literatura que vinieron a revolucionar el mundo del libro para jóvenes.

4. Harry Potter de J.K Rowling

Sí, son libros para niños, pero si no han abierto un libro en su vida (tengo constancia de casos reales) pues no estaría mal empezar por aquí y ponerle un poco de magia e ideas ordenadas a su vida.

5. Estupor y temblores de Amelie Nothomb

Solo para que vean a quien le quiero fusilar el estilacho. JA.

6. Eleanor y Park de Rainbow Rowell

Para recordar lo que es enamorarse de la pubertad. Muy sencillo, muy facilito de leer. Por algo se empieza. Ya luego se avientan con los de Ian McEwan o así.

7. Steve Jobs de Walter Isaacson

Cuando lo leí, aturdí a mis hermanas con citas y anécdotas del creador de Apple que siento yo que inspirar para la vida laboral. Y porque lo que más se me quedó grabado fue: “No te conformes. Sal y persigue el trabajo de tus sueños. Tus sueños. Nunca te conformes”, o algo así.

8. Remind Me Again, Why I Need Men de Claudia Carroll

Este libro me lo encontré en una librería en Londres a principios de los dosmiles y mientras lo leía, literalmente tenía que cerrarlo para reír, tranquilizarme y seguir leyendo. Y porque sí, me ayudó a descubrir que cuanto más soltera, feliz y completa te sientes, más lista estás para abrir tu corazón y compartirlo con alguien. Irónico, ¿no?

9. Spark Joy de Marie Kondo

Porque si van a andar repartiendo memes de que prohibe tener más de 30 libros por lo menos lo hagan documentados. Y no, no recuerdo que lo mencionara en el libro. Me habría traumado.

10. 100 años de soledad de Gabriel García Marquez

Porque en Latinoamérica hay grandes escritores y por un lado se tiene que empezar. Además, el paseo por Macondo es de lo más mágico y divertido.

La portada de Yalitza que sí me dio emoción

Directo en el cora.

O por qué la portada de Vogue me causó conflicto.

Una de las cosas que más me gustan de mi trabajo es el tiempo para pasear por el internet “curando contenido”. Es como si te pagaran por tu hobby. Y dentro de esos paseos tengo mis destinos favoritos: Variety, EW, Bustle, Apartment Therapy, Mind Body Green, The Hollywood Reporter, entre otros.

Y fue justo en este último donde me topé con su más reciente portada protagonizada por Yalitza Aparicio, la nueva cara de México que está dando la vuelta al mundo sin un entrenamiento como actriz pero cuya interpretación ha – literalmente – robado cámara en Hollywood y el mundo.

 

 

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Aplausos @yalitzaapariciomtz Más info: link en bio

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El reportaje que ocupa la portada es principalmente una entrevista a Cuarón para diseccionar los mensajes políticos que sugiere Roma.

Pero el tema de este post es Yalitza en portadas inalcanzables y a continuación lo expongo.

Hace un par de meses las redes se volcaron ante la portada de Vogue México con Yalitza en ella vestida en couture y atrapando el lente con su actitud distante y conmovedora, como eso que tanto seduce de la Monalisa de Miguel Ángel.

 

 

 

Pero en ese momento había algo que no me gustaba.

Sí, todo estaba bien hecho, la fotografía y el estilismo fueron impecables y el dichoso couture realzaba su belleza de rasgos mexicanos.

Pero por alguna razón me parecía una decisión editorial que venía de una motivación condescendiente. Quizá no pero así lo sentí.

Ahora, con The Hollywood Reporter sentí que el corazón se me llenaba de orgullo mexicano porque por primera vez, como la misma Yalitza lo dice, unas facciones que no son vistas en los medios y menos los internacionales, ahora son presentados en todo su esplendor.

En THR Yalitza no trae un vestido exquisito de diseñador sino un blusón de Silvia Suarez (una diseñadora mexicana que apoya artesanas mexicanas) y que bien podría ponerse mi mamá o yo. Y eso hace que den ganas de decir: ahí estoy, ahí estamos. Y la foto es igual de pulcra y artística pero no se siente como un disfraz o un makeover a la Betty la fea.

Y su actitud y la personalidad que logran atrapar los fotógrafos me encanta.

Plis, Yalitza sigue demostrándole al mundo que somos bellos y que la seguridad y la actitud viene de lo que se lleva en el corazón.

 

Dibujé a mi hombre ideal y 10 años después me casé con él

Este texto lo escribí para Veintitantos.com pero siento que debe tener un espacio en este blog.

Siempre había estado en el club de “los parias del amor”. Pasé mis veintitantos prácticamente soltera y con muchas salidas y breves relaciones fallidas que en algún momento me llevaron a la frustración.

¿Por qué es tan difícil encontrar el amor? Me preguntaba e incluso pensaba que si siguiéramos bajo el régimen de los matrimonios arreglados todo sería más fácil.

Un día, tras una desilusión más, y después de ver El secreto y de sentir que dominaba las técnicas de la Ley de la atracción, me puse a dibujar a “mi hombre ideal”.

Recuerdo que en ese momento pensé, voy a poner todo todo lo que quiero.

El el libro, Unhooked Generation: The Truth About Why We’re Still Single, Jillian Straus expone que nuestra generación se ha acostumbrado a las wishlist y las llevamos al extremo, incluso al buscar a nuestro compañero de vida. Entonces lo queremos alto, simpático, de mirada profunda y en mi caso, con específicos gustos musicales.

Y como el dibujo era un juego entre la Luna nueva, la Ley de la Atracción y yo, pues me di vuelo en las especificaciones.

Lo sorprendente pasó, 11 años después, cuando días después de mi aniversario de bodas y tras una limpieza al estilo Marie Kondo, encontré el dibujo y al compararlo con mi esposo me di cuenta de la exactitud con la que había decretado al amor de mi vida.

Incluso la estatura y la t-shirt que le había puesto coincidía. Pero la verdadera magia ocurrió el día en el que concluí que lo único que necesitaba era alguien con quien compartir mi vida, mis pasatiempos, mis gustos, mis metas, porque una sola persona ya no me era suficiente.

Y el día que abrí mi corazón y mi mente, para dejar pasar y dejarme conocer a las personas, lo encontré a él, esa persona con quien puedo compartir mi mundo, quien hace las cargas más ligeras y que hace contrapeso a mis locuras.

El amor no es un príncipe azul ni un cuento de hadas, es un día a día que nace del corazón y se construye al compartir experiencias y de construir una nueva realidad juntos.

Un día haré un libro que se llame “La magia de compartir” o algo así. Ja.

¿Por qué el método Konmari no es solo ‘tirar lo que ya no usas’?

O como yo le llamo: ¿cómo fue que el método Konmari me ayudó a procesar mis buenas o malas decisiones?

TIDYING UP WITH MARIE KONDO

Ya se puso de moda Marie Kondo y su método que a muchas personas les parece muy básico: “tirar lo que no necesitas”. Una síntesis alejada del concepto que hace a este método diferente y que procedo a explicar.

Mi acercamiento al tema fue diferente. Fue con una cadena de WhatsApp, el nuevo método de información de las tías como yo.

La prima de una amiga, (literalmente) me compartió una síntesis del libro La magia del orden de Marie Kondo y me llamó mucho la atención la aproximación hacia quedarte solo con lo que te da alegría y deshacerte con agradecimiento de lo que, aunque uses, no te proporciona felicidad.

Oviamente leí el libro () y en las vacaciones de fin de año del 2017, me puse a “marikondear”.

Como lo vieron en la serie, saqué toda mi ropa y la puse en la sala. Me espanté. ¿En qué momento consideré que necesitara TANTA ropa? Saqué como ocho bolsas de basura llenas de ropa que no tiré, doné. Y ese primer paso me llevó a descubrir muchas cosas sobre mí.

  1. Mi inseguridad. Mucha de la ropa que compraba me gustaba en el momento y después no me la ponía por temor a que se me viera mal.
  2. Guardaba muchas cosas que me iban a quedar “ahora que baje de peso” y más bien eran un recordatorio de una meta fallida y equivocada. El chiste no lucir esbelta sino amar mi cuerpo y cuidarlo y blah…
  3. ¿Cuánto dinero no me podría haber ahorrado si no hubiera pensado mejor mis compras?
  4. ¿Por qué tengo 10 jeans y solo uso dos?
  5. Ya en serio, ¿cuántos suéteres de cuello alto realmente me pongo en el año?

Y más y más. El proceso de acomodar la ropa, doblada como lo pone en la serie, ya lo hacía pero una vez depurado, mágicamente me cupo todo.

Y es cuando las piezas empiezan a encajar como rompecabezas cuando ya lo estás terminando.

Luego el famoso “komono” (misceláneos) también fue un gran proceso porque eso en la serie no es tan evidente, pero al ir por la casa rastreando por ejemplo: medicinas, te hace ir limpiando cada habitación a fondo sin casi darte cuenta (salvo por el dolor de cuerpo porque sí es una chambota). Y luego cuando ves toda la medicina junta ¡pum! Cajas y cajas de pastillas repetidas que podrían ahorrarte mucho dinero.

Incluso encontré ¡libros repetidos sin abrir!

Dos cosas que se me quedaron pegadas en la mente y no he visto que lo mencionen en la serie (voy en el episodio 6) son los regalos y las famosas cajas organizadoras.

Los regalos: cumplieron su función cuando fueron regalados. La intención de una persona al darte un regalo era demostrarte su aprecio o agradecimiento y eso sucedió en cuanto lo recibiste. Así que si no es una obligación conservarlos por siempre sobre todo cuando son objetos que no te dan nada de alegría al verlos en tu casa.

Las cajas organizadoras: antes de salir a comprar cajas para organizar, termina de limpiar y ordenar. Un poco de la magia del orden es que te das cuenta de que tienes todo lo que necesitas y que eres perfectamente capaz de organizar con que ya hay en tu casa. La creatividad se dispara a mil.

Finalmente, llegar a tu casa y ver todos los espacios depejados, abrir tus cajones y ver todo lo que tienes es la gran recompensa a todos los días invertidos en esta labor.

Y si a usted desde niño lo enseñaron a hacer esto, pues qué suertudo, comparta el conocimiento porque dado el éxito del libro y la serie, es evidente que a muchos no nos cayó esta sabiduría.

El libro lo pueden encontrar aquí.

El Pacific Crest Trail vs. Periférico Sur

La única certeza que tenemos en la vida es el cambio. ¿O no dicen así?

Y aplica.

Hace seis meses cambié de trabajo. Si fue una buena o mala decisión, se elaborará sobre ello en otro post.

Lo que ahora atañe es todo el viaje que ocurrió alrededor.

Porque de caminar menos de 10 cuadras para ir a trabajar pasé a cruzar 10 kms diarios para llegar a la oficina.

Y además me deshice del coche para deshacerme de deudas. No las acabé, pero me eso me dio un respiro que realmente necesitaba.

Financieramente cometí muchos errores, principalmente el de la negación. El de creer que seguía teniendo el mismo ingreso en un año donde varios proyectos se cayeron. Y por eso tuve que tomar decisiones radicales.

Una de las cosas que más me atormentaban de pasar tanto tiempo “conmuting” era que lo sentía como tiempo perdido.

Entonces me acordé de los libros. Empecé intentando “leescuchar” audiolibros pero no me funcionaron porque ir viendo el paisaje incitaba a mi mente a divagar y terminaba poniendo atención a todo menos al libro.

Pero después llegué a los iBooks, entre los que tenía “Wild. From lost to found on the Pacific Crest Trail” de Cheryl Strayed. (También está la película con Reese Witherspoon por si gustan).

Las memorias de una mujer que tras vivir la muerte de su madre emprende una aventura extrema para reencontrarse consigo misma.

Ella cuenta cómo caminó casi 300kms por la costa oeste de Estados Unidos cargando una mochila que probablemente pesaba más que ella misma, enfrentando sus miedos y viviendo sin más que con lo que traía cargando.

Mi caso no es ni un 10% así de radical, pero también me tocó enfrentar mis propios miedos al transporte público y a sobrevivir el día lejos de casa a más de 10kms sin mi cochecito preciado con el que podría salir corriendo. Aquí al pie del periférico esperando el camión con la gabardina que cargo diario en la mochila, más mi comida, colación y demás provisiones que se necesitan en el día.

He tenido coche desde los 18 años, generación X donde se le inculcó a uno que el principal síntoma de éxito era hacerte de tu medio de transporte y sin concebir una vida en la que no me moviera sino era en auto.

Y quizá haya quienes digan “ay pobre clase mediera y sus crisis absurdas, no sabe nada” y quienes digan “¿Cómo, hay gente sin coche? ¿Cómo viven?”, sí, lo he escuchado.

Pero al ser esto un blog personal, toca poner mi propia reflexión y darme chance y reconocerme el viaje que me ha tocado enfrentar. Agradecer a mis papás que se sobaron el lomo para que yo viviera una vida tan cómoda donde no tuviera que pisar un metro o hacerle la parada a un microbús y a mí por adaptarme a este estilo de vida si tantas neurosis ni flagelarme con la idea de haber fracasado en la vida.

Entiendo que es una etapa y que aunque ahora no me sienta como la persona más exitosa en la vida (no solo por el tema de tener o no coche sino por otras cosas mas) sé que me toca aprender una lección y estoy tomando mis apuntes.

Peace with myself.

Mi emoción por Ghost in the shell

Primero que nada: falta de #Televiciosos, un capítulo en mi vida que acaba de cerrarse que tiene que ver con la posibilidad de un micrófono y con personas que escucharan y debido a que mis inseguridades me limitan a dar el salto al video blog; intentaré volver al bonito hábito de escribir sobre lo que veo.

Dicho eso, vayamos al tema que nos atañe esta noche: Ghost in the Shell, una de las esperadísimas cintas de este año por gente, mucho más conocedora que yo de las artes de animación y narrativa japonesa, y por muchos otros posones que se enteraron a la mera hora y decidieron emocionarse.

La sensación que deja esta épica cinta distópica protagonizada por la escultural Scarlett Johansson, es muy parecida a lo que sentí después de ver Matrix y El quinto elemento: esa sensación de ver algo como nunca lo había visto pero quizá sí imaginado.

En Ghost in the Shell, Johansson interpreta a Major, el primer cuerpo de robot con cerebro humano, capaz de realizar los stunts y hazañas más sorprendentes gracias a su físico manufacturado y a que conserva esa intuición, deducción y sentido común que casi todos los humanos tenemos (en teoría, ja).

Sin embargo, como todo lo padre en esta vida, tales logros vienen de grandes sacrificios. Nada más y nada menos que otros cerebros que murieron en el camino hasta llegar al robotito que funcionara.

Y es la misión de Major, descubrir qué pasó y lo más importante, quién es ella en realidad.

¿Qué tiene en común Major con las Kardashian?

En que tienen una mente humana en un cuerpo manufacturado. Plop.

Perdón, fue una de las cosas que pasaron por mi cerebro mientras veía la película.

Ghost in the shell tiene una estética impecable, como un Tokio cuando ya todos puedan usar hologramas y sin embargo, muestra a la perfección que no importa cuán avanzada sea la tecnología, siempre estará solamente al acceso de unos cuantos: los conocidos pudientes; mientras que la prole, seguirá viviendo en multifamiliares y conviviendo con sus defectos de nacimiento.

La edición, el ritmo, la estética son impecables. Solo me quedaron pendientes de desarrollo los motivos del maloso, malosísimo porque sabemos qué hizo mal, pero no queda muy claro por qué.

Solo porque está muy chula de su bonitez, esperaré pacientemente a que me lo expliquen en la segunda parte.